Contexto
En sus primeros compases aparece el llamado «acorde de Tristán» (fa, si, re sostenido, sol sostenido), que no se resuelve como esperaría el oído de la época y deja la música en suspenso. Toda la ópera, compuesta entre 1857 y 1859, se construye sobre ese principio: el deseo que nunca encuentra reposo, en una armonía cromática que aplaza continuamente las cadencias. El acorde se ha analizado como pocos en la historia de la música y se cita a menudo como un punto de partida de la disolución de la tonalidad que culminaría a principios del siglo XX.
El preludio avanza desde ese inicio casi en silencio hasta un único clímax y vuelve a apagarse para dar paso a la escena. Wagner escribió en 1859 un final de concierto para poder interpretarlo de forma independiente, y más tarde se popularizó la costumbre de enlazarlo con la muerte de Isolda, el final de la ópera. Pueden escucharse otros fragmentos en esta selección de 1942-45.
Symphony Orchestra, Albert Coates
- Duración
- 9 min
- Procede de
- Onkel Greifenklau
- Archivo
- Internet Archive
