Contexto
Aida fue un encargo del jedive de Egipto, Ismail Pachá, para el teatro de ópera de El Cairo, donde se estrenó en diciembre de 1871; un mes y medio después llegó a la Scala de Milán. La marcha pertenece al gran final del segundo acto, cuando Radamés regresa victorioso de la guerra contra los etíopes y desfila ante el faraón con los prisioneros, entre ellos Amonasro, el padre de Aida.
Verdi pidió para esta escena unas trompetas rectas y largas, sin pistones, construidas para la ocasión y conocidas desde entonces como «trompetas de Aida»; tocan la melodía principal en dos grupos situados en el escenario. La página se separó pronto de la ópera y se convirtió en número habitual de bandas, desfiles y estadios. Esta grabación de 1940 es de la Filarmónica de Viena dirigida por Hans Knappertsbusch.
Wiener Philharmoniker, Hans Knappertsbusch
- Duración
- 4 min
- Procede de
- Onkel Greifenklau
- Archivo
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