Contexto
No es una obra que Chopin terminara, sino una reconstrucción. Durante la composición de los Preludios, Op. 28, en Mallorca en el invierno de 1838-39, Chopin esbozó un preludio en mi bemol menor que después sustituyó por el que conocemos con ese número. El musicólogo estadounidense Jeffrey Kallberg descifró el esbozo, escrito en una notación abreviada y casi ilegible, y su versión se estrenó en julio de 2002 en el Festival de Música de Newport, a cargo del pianista Alain Jacquon.
El resultado es una pieza breve y turbulenta de una treintena de compases: un trino continuo en la mano izquierda bajo tresillos oscilantes en la derecha, de una aspereza poco habitual en Chopin. Kallberg le puso el apodo de «El trino del diablo» por su parentesco con la sonata para violín de Tartini así llamada. Se escucha mejor junto al ciclo para el que se pensó, los Preludios, Op. 28.
Jeannette Fang
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La obra completa de Chopin grabada por Musopen (Kickstarter 2012) y publicada con CC0.
